febrero 03, 2013

"Naturaleza Dual" (Escrito)


Y desaparece....el delgado velo del atardecer se desvanece entre los tonos multicolores...entre aromas de los pinos y sauces, entre el canto de pájaros inquietos y el viento que esparce el sonido...y finalmente lo observo...veo que en el extremo del horizonte la noche persigue a los últimos rayos de sol para después devorar completamente el día...todo es silencio.

En ese punto...en que por un momento nos aterra el mute y lo desconocido,la noche comienza dar sus primeros suspiros. Parece que la oscuridad solamente permanece allí, dominando lo que antes era vivo y cálido...lo que antes era el cantar de las aves y tonos ilustres,asfixiando la tranquilidad y haciendo retroceder a la seguridad de lo que se puede mirar a simple vista...pero no es así...la negrura también oculta vida.


Pero existe algo más, algo místico y ancestral en la oscuridad...un legado antiguo que es difícil de ignorar, quizá sea por el vinculo del ser humano con la vida misma...con la muerte por igual.


Se concibe de esta manera a la naturaleza: siendo dual, entre luz y oscuridad.
Creemos que cuando acaba el día, también todo lo conocido acabara...todo lo que podemos ver y explicar...el aire se modifica en composición. El amanecer petrifica los misterios,la mañana transcurre tranquilamente, móvil como siempre...al final la luz empieza a opacarse entre arboles viejos y ríos sollozantes y cristalinos.
Empieza la noche...los sonidos cambian...el viento toma otro olor...se refleja la tranquilidad de la noche,pero nuestros temores a saber las nuevas melodías (dulces y pacificas composiciones de la naturaleza somnolienta) nos impiden disfrutar de la realidad. Creamos,entonces,figuras transparentes...fantasmas sin forma que nos aterra su incipiente presencia...pero es paranoia...solo una ilusión mental...una barrera que nos inquieta por temor a lo desconocido de la noche...a las criaturas nocturnas que dan vida a los bosques.


Me atrevo: entro a las sendas del viejo bosque...entre mi propia incertidumbre y el silencio...contemplo...se desvanece poco a poco mi miedo. Empiezo a sentir...huelo las hojas recién caídas de los arboles que son acariciadas por la humedad de la tierra y el sereno. La luna, entonces, comienza a salir sin temor entre las nubes...ilumina (no tanto como el astro solar),me deja contemplar un poco de mis invenciones mal hechas sobre la noche.

Empiezo a regocijarme en el ambiente...camino sin quedarme en un lugar fijo a descansar...disfruto del paisaje inmóvil...inerte; pasan las horas sin darme cuenta. Es un paisaje detenido en lo eterno...su sensación es fría en mi cuerpo pero cálida en mi interior.
Disfruto de mi ventura...me sigo adentrando...pero como toda cosa efímera, también la noche se desvanece...el sol que se derrumbo apenas unas horas antes resurge de el horizonte, y la noche cae ante la luz nuevamente...allí esta...lo veo venir, el sol ilumina a la conocida flora y fauna...de nuevo todo empieza...ahora ansió la noche...pero por ahora solo disfruto de nuevo el día.

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