diciembre 20, 2014

Diario Lunar VI: Cantos Del Silencio.


- "Pluma De Carbón (Canto De Cuervo)" -

Esas canciones que persiguen en sueños...
He soñado con un cuervo, no con cualquiera, sino con uno de fuego; se consume entre cantos, con el tiempo, entre cenizas...parecido a un fénix pero que no renace.
Sus alas negras se convierten en brazas de fuego, en luz opaca y cálida que alumbra la neblina en una parada nocturna.
Caminaba por una larga vía de tren escuchando mis propios pasos sobre las piedras sueltas y de repente, de la nada, como lo es la vida, apareció un cuervo, graznando, aleteando, con esa curiosa mirada que poseen aquellas aves.
Mirándome confundido me siguió con sus ojos desde lo alto de un poste cercano a las vías del tren. Poco a poco yo me acercaba a él; tras haber pasado por debajo del lugar donde estaba, mire hacia atrás y pude notar que el pájaro se desvaneció, así como llegó se fue.

En mi hogar no me puse a pensar en aquel suceso, sólo sabia que me sentía cansada por el ajetreado día que pase y decidí descansar.
Después de leer un par de capítulos de un libro, en mi recamara, junto a una mesa donde había puesto una taza de café, me fui a dormir. Había escuchado un ruido en mi ventana, pero no le presté atención, era probable que el aire moviera el árbol que se encontraba afuera y éste raspara un poco los vidrios.
Es curioso que durante las noches se te quede grabado lo que lees o percibes.El último capitulo que había leído del libro se llamaba: "Pluma De Carbón". Éste trataba de como las aves tenían diferente significado alrededor del mundo y en épocas pasadas. Por un lado, uno de ellos, el cuervo, era una ave considerada siniestra o de malos presagios, mientras que por el otro lado, también era considerado como un ave profética, aquella que develaba misterios antiguos o memorias a través de su canto. Finalmente, ambas formas trataban de como se consumía la vida entre rituales y tiempo.
Me fui quedando dormida, y aquella idea se quedo en mis pensamientos.

Camino de nuevo por las vías: el mismo ruido, el mismo andar, el mismo paisaje frío y neblinoso hacia mi hogar. Me veo desde lo alto, al parecer soy aquel cuervo...ahora entiendo el porque aquella ave me miraba tan confundida.
Levantamos el vuelo, al parecer solo puedo ver lo que ocurre, no puedo actuar por cuenta propia. Irónicamente me he dejado atrás.
El cuervo pasa por una extraña pero leve obscuridad, se detiene de vez en cuando en una u otra rama. Comienzo a escuchar voces, cada vez son más conocidas para mí. Llegamos a una ventana (el cuervo grazna), podemos ver algunas personas charlando, al poco tiempo las he reconocido, se trata de mí con algunas amistades de hace algunos años...retomamos el vuelo, de nuevo paramos en otra ventana, y otra vez soy yo con más amistades pero de años más lejanos.
Al parecer cada que nos deteníamos se trataba de mis memorias, de mi pasado, año con año continuaba retrocediendo hasta mis inicios, era algo inexplicable, agradable pero enigmático.
Note algo curioso durante cada estancia, las plumas del cuervo se encendían cada que volábamos más lejos...el tiempo lo consumía entre memorias.
Ahora era casi como un ave de fuego, y como lo pensaba, estábamos llegando al final del recorrido...y realmente fue así.

La última parada la conocía a pesar de verla lejana entre la noche, era una ventana que veía a diario, era la de mi actual hogar.
El cuervo, aun en vuelo, grazno una y otra vez con una extraña melodía. Sus notas asemejaban a una canción, una propia que va al mismo ritmo del corazón...latido a latido,el aleteo de sus negras y brillantes plumas eran envueltas en fuego. Llego al fin a la parada, roso un poco los vidrios y allí, entre las cortinas de la ventana, pude verme dejando mi libro en el estante mientras terminaba mi café.
Hubo un graznido más y todo se apago. Sólo escuchaba el aleteo y los cantos del ave que se iban haciendo más lejanos.

Desperté, ya era de día pero me había adelantado a la alarma de mi reloj. Era hora de irse nuevamente, de comenzar un nuevo día.
Al salir de mi hogar continuaba pensando, no entendía como es que había podido soñar con eso.
Cuando estaba justo por terminar de cruzar el patio y llegar a la entrada principal pude notar algo extraño cerca de la puerta, me acerque, parecía ceniza y en efecto lo era.
Lo que me asombro realmente fue ver una pluma negra, la cuál parecía haber sido consumida. Aquella era completamente reconocible, era la de un cuervo, pero no cualquiera, sólo yo sabía que pertenecía a aquella ave que desentraño mi pasado y que al igual que éste se había consumido en el presente.