octubre 05, 2015

Diario Lunar VII: Cantos Del Silencio.


-"Ha Caído Un Sueño...El Sueño Del Lobo"-

¡Rápido! ¡Más rápido!
Que no te alcance el fuego que cercena el espíritu. No te atrevas a rendirte mientras corres por el camino al que has denominado "difícil".
No te atrevas a permitir que te alcancen aquellos seres que blasfeman y quieren que tu piel sienta aquel regreso a sus pretensiones.
¡Rápido! ¡Más rápido! 
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Era de día y sólo pensaba en las cosas que sucedían a mi alrededor, malas noticias, lazos rotos con personas, deseos que ahora me parecían absurdos, carecía de optimismo y mi corazón latía a duras penas, sin sentirse libre de cadenas, sí, de esos malditos candados llamados "nudos en la garganta".
Poseía en mi mano izquierda un libro de mi autor favorito, me dedicaba a leer un pequeño párrafo literario mientras las horas transcurrían entre la lluvia ocasional de octubre.

No hacía mas que pensar y soñar aquellas letras...“La soledad era fría, es cierto, pero también era tranquila, maravillosamente tranquila y grande, como el tranquilo espacio frío en el que se mueven las estrellas.”

Para como había ido en las primeras horas, mi suerte y existencia no querían saber nada más...una, dos, tres, cuatro, ocho, quince y perdí la cuenta de las canciones que estaba escuchando mientras seguía leyendo, me perdí, todo ya se había obscurecido.
"...como el tranquilo espacio frío en el que se mueven las estrellas.”

Mi sueño más grande era ser lobo, uno que recorriese los bosques, que contemplara el cielo, que fuera libre de todo. En esa penumbra se había cumplido mi deseo, sin embargo, al toparme en una aldea extraña veía gente creando alboroto: -¡Allí esta! ¡Allí esta! (De pronto un cegadora luz y un calor inmenso llegó a mí, como si de una hoguera se tratara) -Atrápenlo y tráiganlo de vuelta a su jaula...¡Qué no escape! 

No entendí que ocurría, sólo se que todas las personas corrían con sogas e intentaban atraparme, así que empece a correr; era difícil, mientras ese fulgor me asfixiaba, mi cuerpo lo sentía cada vez más pesado... ¡Rápido! ¡Más rápido! Ya se encuentran cerca...sigue subiendo el sendero.

Mire hacía atrás, cuatro ya estaban por atraparme. Seguía mi camino hasta que de pronto me tope con una pared de roca firme; en la angustia de no saber que hacer, mi cuerpo reacciono, e intento enfrentarse a los individuos. Antes de lanzarme contra el primero simplemente la obscuridad me capturo y sentí caer en una extraña sensación de vacío y silencio...a lo lejos escuchaba un ruido repetitivo y agudo,se hacía cada vez más fuerte.

Aquel ruido insoportable era mi despertador, me había que dado dormida sobre mi libro, que había ignorado (aunque lo leía) mientras escuchaba música...
Talle mis ojos para despabilarme un poco más, cuando note que mi libro tenía el separador de hojas en un párrafo muy curioso: 

"Muchas veces ha estado usted muy cansado de la vida; usted se afanaba por salir de aquí, ¿no es verdad? Anhelaba abandonar este tiempo, este mundo, esta realidad, y entrar en otra realidad más adecuada a usted, en un mundo sin tiempo. (...) Usted sabe muy bien dónde se oculta ese otro mundo, y que lo que usted busca es el mundo de su propia alma. Únicamente dentro de su mismo interior vive aquella otra realidad por la que usted suspira."

Una hoja de papel fue el pergamino en donde plasme ese párrafo; mientras lo copiaba y colocaba sobre mi espejo, una sonrisa perdida regreso a mí. Sí, el lobo sigue corriendo y su corazón y cuerpo ya no son pesados...

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