octubre 05, 2015

Diario Lunar VII: Cantos Del Silencio.


-"Ha Caído Un Sueño...El Sueño Del Lobo"-

¡Rápido! ¡Más rápido!
Que no te alcance el fuego que cercena el espíritu. No te atrevas a rendirte mientras corres por el camino al que has denominado "difícil".
No te atrevas a permitir que te alcancen aquellos seres que blasfeman y quieren que tu piel sienta aquel regreso a sus pretensiones.
¡Rápido! ¡Más rápido! 
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Era de día y sólo pensaba en las cosas que sucedían a mi alrededor, malas noticias, lazos rotos con personas, deseos que ahora me parecían absurdos, carecía de optimismo y mi corazón latía a duras penas, sin sentirse libre de cadenas, sí, de esos malditos candados llamados "nudos en la garganta".
Poseía en mi mano izquierda un libro de mi autor favorito, me dedicaba a leer un pequeño párrafo literario mientras las horas transcurrían entre la lluvia ocasional de octubre.

No hacía mas que pensar y soñar aquellas letras...“La soledad era fría, es cierto, pero también era tranquila, maravillosamente tranquila y grande, como el tranquilo espacio frío en el que se mueven las estrellas.”

Para como había ido en las primeras horas, mi suerte y existencia no querían saber nada más...una, dos, tres, cuatro, ocho, quince y perdí la cuenta de las canciones que estaba escuchando mientras seguía leyendo, me perdí, todo ya se había obscurecido.
"...como el tranquilo espacio frío en el que se mueven las estrellas.”

Mi sueño más grande era ser lobo, uno que recorriese los bosques, que contemplara el cielo, que fuera libre de todo. En esa penumbra se había cumplido mi deseo, sin embargo, al toparme en una aldea extraña veía gente creando alboroto: -¡Allí esta! ¡Allí esta! (De pronto un cegadora luz y un calor inmenso llegó a mí, como si de una hoguera se tratara) -Atrápenlo y tráiganlo de vuelta a su jaula...¡Qué no escape! 

No entendí que ocurría, sólo se que todas las personas corrían con sogas e intentaban atraparme, así que empece a correr; era difícil, mientras ese fulgor me asfixiaba, mi cuerpo lo sentía cada vez más pesado... ¡Rápido! ¡Más rápido! Ya se encuentran cerca...sigue subiendo el sendero.

Mire hacía atrás, cuatro ya estaban por atraparme. Seguía mi camino hasta que de pronto me tope con una pared de roca firme; en la angustia de no saber que hacer, mi cuerpo reacciono, e intento enfrentarse a los individuos. Antes de lanzarme contra el primero simplemente la obscuridad me capturo y sentí caer en una extraña sensación de vacío y silencio...a lo lejos escuchaba un ruido repetitivo y agudo,se hacía cada vez más fuerte.

Aquel ruido insoportable era mi despertador, me había que dado dormida sobre mi libro, que había ignorado (aunque lo leía) mientras escuchaba música...
Talle mis ojos para despabilarme un poco más, cuando note que mi libro tenía el separador de hojas en un párrafo muy curioso: 

"Muchas veces ha estado usted muy cansado de la vida; usted se afanaba por salir de aquí, ¿no es verdad? Anhelaba abandonar este tiempo, este mundo, esta realidad, y entrar en otra realidad más adecuada a usted, en un mundo sin tiempo. (...) Usted sabe muy bien dónde se oculta ese otro mundo, y que lo que usted busca es el mundo de su propia alma. Únicamente dentro de su mismo interior vive aquella otra realidad por la que usted suspira."

Una hoja de papel fue el pergamino en donde plasme ese párrafo; mientras lo copiaba y colocaba sobre mi espejo, una sonrisa perdida regreso a mí. Sí, el lobo sigue corriendo y su corazón y cuerpo ya no son pesados...

julio 27, 2015

La Estrella De Los Lobos


"Una vez vi a una estrella cantar,
bailaba en el universo cuando la
abrazaba la gran obscuridad...".

Siempre recogía pequeñas frutas y de vez en cuando algunas varitas de madera, según lo que su madre o padre le encargaran del viejo bosque, para Alanna nunca había sido un problema ir sola a ese enorme laberinto de árboles, pequeñas cuevas y delgados riachuelos. Conocía casi cualquier rincón del sitio.

Su padre Eoghan y su madre Enyd, eran los lideres herederos de una larga dinastía; la familia pertenecía a una pequeña y vieja tribu que se asentaba en ciertas temporadas cerca de un gran lago. Una noche,como acostumbraban, la familia se reunió para la cena, nada fuera de lo común: pescado,algunas frutillas que la pequeña había obtenido en la mañana y un poco de agua fresca del lago.
No era la cálida fogata o la cena lo que hacía que Alanna se emocionara cuando llegaba la noche, sino las historias contadas por su padre lo que le cautivaba enormemente.

Esas historias habían pasado de generación en generación en cada familia de la tribu...
-He contado muchas historias pero nunca he contado de como se puso el nombre a nuestra tribu,éste relato llego a mi por tu abuelo Tristán, yo era joven en ese entonces, Alanna.- comenzaba a narrar el padre- Hace mucho tiempo cuando la tribu apenas comenzaba a forjarse y nuestros ancestros viajaban como hoy en día lo hacemos, siempre solían evitar estos grandes bosques y el lago debido a que estaba habitado por grandes lobos negros. Se decía que aquellos fieros animales habían encerrado a los grandes lobos grises, guardianes naturales, en una larga y profunda cueva detrás de una cascada un día en que la luna desapareció del cielo.

-¿Qué acaso no podían solo salir de la cascada y retomar su lugar en el bosque?- preguntó Alanna
-Oooh,claro, lo intentaron pero no pudieron, veras, aquellos lobos solían guiarse por la obscuridad mediante las estrellas, de tal manera que el cielo era su mapa. Por eso el bosque era protegido por ellos, no existía negrura que les impidiera caminar por los senderos y mantener en equilibrio el lugar.
    Por otro lado se encontraban los lobos negros, los cuales vivían en medio de la montaña cercana al lago, casi nunca se acercaban o se aventuraban fuera de la montaña, pero un día su comida se acabo lo que les obligo a bajar y buscar alimento en aquel lugar. Cuando se encontraron frente a frente las grandes bestias ocurrió una pelea, los lobos grises echaron a los lobos negros y estos, lastimados, decidieron regresar para vengarse.
    Había algo que les daba ventaja a los lobos grises y eso era la gran luna, que al pegar en sus pieles los blanquecinos rayos del astro ésta se convertía en blanca y cegaba a los otros lobos.
    Tras varios días los lobos negros por fin decidieron atacar. Ellos estaban acostumbrados a caminar en plena obscuridad, pues eran los hijos nocturnos y un día en que la luna desapareció del cielo bajaron hacia el bosque, decididos a tomarlo para ellos. 


Se encontraron con los lobos grises y tras atacarlos furiosamente los persiguieron hasta una gran cascada; los contrincantes trataron de resistir pero fue inútil, el cielo de la cascada no poseía estrellas, la luna los había dejado y no podían ver a sus agresores. 
    Varias horas duro el ataque hasta que finalmente los arrojaron dentro de una caverna sin salida para ellos y fue entonces que las grandes fieras negras se apoderaron del bosque.

-Entonces quedaron atrapados dentro de una enorme cueva...pero ¿lograron salir de ese sitio?- preguntaba nuevamente Alanna
-¡Así es pequeña!, pero no lo lograron solos, aquí es donde empieza lo interesante...-replicaba el padre-
    Durante una temporada de invierno la tribu tuvo que quedarse un poco cercana al lago, siempre alerta del peligro por aquellos animales. El ancestro de nuestra familia, llamada  "Enya", tuvo que buscar leña, sus padres le advirtieron del bosque y una vez advertida emprendió el recorrido para encontrar algunas varitas y con eso encender una pequeña fogata para la noche, sin embargo, al no encontrar y buscar por mucho tiempo, decidió adentrarse en el bosque, creyó estar a salvo pues los lobos sólo salían de noche así que camino más y más lejos en aquel blanco espesor. 
      El tiempo paso de manera veloz, pero Enya no se había dado cuenta de ello, pues estaba feliz recogiendo los trozos de madera que encontraba y admirando al mismo tiempo el paisaje del lugar. Fue cuando cayó el atardecer y se percato que la noche estaba acechándola y se encontraba lejos del campamento. Corrió rápidamente por el mismo camino pero la noche fría fue más rápida que ella y la cobijo súbitamente.
    La luna en ese momento se encontraba plena, así que Enya podía ver claramente entre los arboles, así que continuo su camino con un profundo temor a toparse con los lobos. No tardo mucho cuando comenzó a escuchar algunos gruñidos detrás de ella, con la sangre helada y temerosa de mirar atrás comenzó a correr, presurosa, como cualquier animal presa del temor de su cazador, hasta llegar a una gran cascada. Miraba a todos lados, sólo imaginaba el aspecto de los animales y su ferocidad.
    Caminaba casi desmayada por el esfuerzo cerca del lugar hasta que se topo con un pequeño osezno, ocasionando que se asustara y resbalara dentro de un gran hueco.

(La hoguera trono y un breve silencio envolvió la historia, hasta que Alanna lo rompió) -¿Que paso con Enya?
El padre, luego de un gran respiro y tomar un poco de liquido prosiguió la historia- Despertó en una gran obscuridad...apenas veía un poco las siluetas del lugar dónde se encontraba. Se levanto y percato de que a pesar de su gran huida por el bosque no había soltado todos los pedazos de tronco que traía consigo, lo siguiente que hizo fue buscar en el suelo algunas piedras que la ayudaran a encender una pequeña chispa de fuego sobre el tronco y de esta manera poder buscar una salida. Luego de un rato logró su objetivo.
     Comenzó a caminar por el lugar, bajando piedras, escalando pequeñas paredes sosteniendo con dificultad la antorcha y escuchando algunos susurros que se escapaban entre las piedras ocasionados por el viento y una que otra gota de agua que se diseminaba su sonido. Tras un tiempo caminando se sentó a descansar, pues estaba agotada por todos los sucesos ocurridos, cerro sus ojos un rato y se quedo dormida.
     No fue mucho el tiempo el que descanso, ya que escuchó ruidos extraños cerca de ella así que al despertar lo primero que observo entre unas piedras frente a ella fueron unos enormes lobos de color gris. Su reacción fue levantarse y retroceder, pero quedo arrinconada entre los muros mientras los animales se le acercaban lentamente. Finalmente llegaron hasta ella, la olfatearon la observaron y luego volvieron al lugar donde se encontraban, no hicieron más. Enya se extraño de aquel comportamiento y temblando se fue antes de que los lobos cambiaran de decisión y la atacaran. Tomo otro trozo de leño y lo encendió  pues el que tenía estaba a punto de extinguirse.
     Camino rápido  aunque no sabía tras que dirección ir que la llevara a la salida.
Pronto se le ocurrió una idea, si tiraba una piedra y escuchaba el sonido quizá podía seguir el eco hasta donde escapase y era probable que encontrara una salida. Tomo la primera roca que encontró su mano y la lanzó, escucho pacientemente hasta como el eco se alejaba y el sonido parecía recorrer un camino. Decidió seguirlo y repetir lo mismo varias veces, parecía que estaba logrando salir del sitio, pues a lo lejos escuchaba un sonido parecido al de una cascada que creyó reconocer.
     Las cosas parecían ir mejor hasta que una rara sensación le recorrió el cuerpo, al mirar atrás vio que eran los lobos que había visto. En ese instante no sabía si preocuparse por esa situación así que dejo a la suerte su vida y continuó su camino, ya estaba cerca de la salida, podía presentirlo. Más y más cerca, con cada paso que daba el sonido de la cascada era más fuerte y por fino vio una blanquecina luz pálida que comenzaba a colarse en la cueva y pudo identificarla, era la luna que entraba por un costado.
    Antes de que pudiera sonreír de la alegría su temor regreso al escuchar un fuerte coreo de aullidos a su espalda, al voltear los lobos se abalanzaron rápidamente donde ella estaba. La sangre se le enfrió, sin embargo, después de todas las ideas que le había pasado por la cabeza y antes de presentir lo peor, los lobos la sobrepasaron y se dirigieron hacia la salida. Enya casi se desmaya, nuevamente, del susto.
    Al lograr salir del sitio se sintió reconfortada al ver el espeso bosque nevado, pero su preocupación no tardo en regresar al recordar que aún era de noche, era más propensa a los lobos y ahora se encontraba perdida. Decidió continuar su recorrido, esperando no encontrarse con las bestias.
     Antes de poder alejarse lo suficiente de la cascada salieron de frente por el sendero varios animales furiosos, gruñendole y mostrando sus afilados dientes listos para arremeterla, en efecto eran esas grandes bestias negras que resaltaban entre la nieve. 
     Resignada se rindió, cayendo de rodillas y dejando que algunas lagrimas corrieran por sus frías y temblorosas mejillas.
Uno de esos lobos saltó sobre ella, pero antes de que pudiera alcanzarla se escucho un fuerte golpe y chillido. Enya abrió sus ojos y vio al lobo herido cerca de un árbol, lamiéndose las heridas mientras uno de sus compañeros gruñía  No entendió lo que paso hasta que miro a su costado, eran esos lobos grises de la cueva, uno de ellos la había protegido y estaban preparados para atacar a los lobos negros.
   Enya se alejó con cautela del sitio, ocultándose tras un árbol caído y en un lapso de tiempo muy corto comenzó una feroz pelea. La luna ya caía sobre las pieles de los lobos grises y ésta se convertía poco a poco en blanca haciendo que los lobos negros mostraran su molestia y retrocedían, algunos heridos y otros sólo huían del sitio perseguidos por los otros. Ella ya no se sentía amenazada, así que comenzó a caminar entre el bosque más tranquila, sabia que estaba segura porque aquellos lobos la habían protegido.


-¿Quieres saber que sucedió al final Alanna?- interrumpió el relato su padre, a lo que rápidamente Alanna contesto:
-¡Claro! Quiero saber que pasó con Enya...
-Entonces te diré que ella logró salir del bosque. Después de caminar toda la noche logró llegar al final, cerca de allí su familia y la tribu la buscaba, al verla todos corrieron para averiguar si se encontraba bien. Enya no perdió tiempo y contó a todos la historia.
    "Creó que ya no habrá peligro de poner nuestro campamento cerca del lago, los lobos grises nos cuidaran..."- Esa es la frase que dijo Enya y que reconforto a toda la tribu que, con cautela aún, trasladaron el campamento esa mañana al lago.
   Enya quiso adentrarse de nuevo al bosque para averiguar que había pasado con los lobos, pero antes de hacerlo los vio observándola. Ella se acerco lentamente mientras uno dejaba una gran roca en el suelo indicándole que era un regalo para ella, posteriormente corrieron al bosque.
Cuando Enya tomo aquella piedra reconoció que era la misma roca de la cueva que le ayudo a salir y también a los lobos.
    Resulta ser que Enya se había convertido en la estrella de los lobos grises dentro de toda esa obscuridad, los guío hacia su salida con esa piedra muy parecida al color de la luna. Desde entonces, pequeña Alanna, Enya traía un collar con forma de colmillo hecho con la misma piedra que fue obsequio de los grandes lobos grises, y en forma de agradecimiento por cuidarla de aquellas bestias feroces, llamo a nuestra tribu como "Tribu del Lobo Gris". 
    A partir de entonces nunca más se volvieron a ver a los lobos negros en el bosque, algunos dicen que regresaron a las montañas y otros que los mismos lobos escaparon hacia la obscuridad del universo. Algunas veces cuando hay luna llena en invierno, se puede ver lobos blancos viendo desde lejos a nuestro campamento, yo de pequeño, luego que tu abuelo me contara la historia llegue a ver a esos grandes y hermosos animales.

-¡ Increíble! - exclamó Alanna- Entonces ¿Qué paso con el collar de Enya?
El padre extendió su brazo y dio un pequeño saco de cuero a la pequeña. Ella lo tomo y al abrirlo se encontró con ese bello collar que era muy parecido al color de la luna.
-Ahora te pertenece Alanna, ese collar es el gran legado y memoria de nuestros ancestros que aún sigue presente en nosotros.


diciembre 20, 2014

Diario Lunar VI: Cantos Del Silencio.


- "Pluma De Carbón (Canto De Cuervo)" -

Esas canciones que persiguen en sueños...
He soñado con un cuervo, no con cualquiera, sino con uno de fuego; se consume entre cantos, con el tiempo, entre cenizas...parecido a un fénix pero que no renace.
Sus alas negras se convierten en brazas de fuego, en luz opaca y cálida que alumbra la neblina en una parada nocturna.
Caminaba por una larga vía de tren escuchando mis propios pasos sobre las piedras sueltas y de repente, de la nada, como lo es la vida, apareció un cuervo, graznando, aleteando, con esa curiosa mirada que poseen aquellas aves.
Mirándome confundido me siguió con sus ojos desde lo alto de un poste cercano a las vías del tren. Poco a poco yo me acercaba a él; tras haber pasado por debajo del lugar donde estaba, mire hacia atrás y pude notar que el pájaro se desvaneció, así como llegó se fue.

En mi hogar no me puse a pensar en aquel suceso, sólo sabia que me sentía cansada por el ajetreado día que pase y decidí descansar.
Después de leer un par de capítulos de un libro, en mi recamara, junto a una mesa donde había puesto una taza de café, me fui a dormir. Había escuchado un ruido en mi ventana, pero no le presté atención, era probable que el aire moviera el árbol que se encontraba afuera y éste raspara un poco los vidrios.
Es curioso que durante las noches se te quede grabado lo que lees o percibes.El último capitulo que había leído del libro se llamaba: "Pluma De Carbón". Éste trataba de como las aves tenían diferente significado alrededor del mundo y en épocas pasadas. Por un lado, uno de ellos, el cuervo, era una ave considerada siniestra o de malos presagios, mientras que por el otro lado, también era considerado como un ave profética, aquella que develaba misterios antiguos o memorias a través de su canto. Finalmente, ambas formas trataban de como se consumía la vida entre rituales y tiempo.
Me fui quedando dormida, y aquella idea se quedo en mis pensamientos.

Camino de nuevo por las vías: el mismo ruido, el mismo andar, el mismo paisaje frío y neblinoso hacia mi hogar. Me veo desde lo alto, al parecer soy aquel cuervo...ahora entiendo el porque aquella ave me miraba tan confundida.
Levantamos el vuelo, al parecer solo puedo ver lo que ocurre, no puedo actuar por cuenta propia. Irónicamente me he dejado atrás.
El cuervo pasa por una extraña pero leve obscuridad, se detiene de vez en cuando en una u otra rama. Comienzo a escuchar voces, cada vez son más conocidas para mí. Llegamos a una ventana (el cuervo grazna), podemos ver algunas personas charlando, al poco tiempo las he reconocido, se trata de mí con algunas amistades de hace algunos años...retomamos el vuelo, de nuevo paramos en otra ventana, y otra vez soy yo con más amistades pero de años más lejanos.
Al parecer cada que nos deteníamos se trataba de mis memorias, de mi pasado, año con año continuaba retrocediendo hasta mis inicios, era algo inexplicable, agradable pero enigmático.
Note algo curioso durante cada estancia, las plumas del cuervo se encendían cada que volábamos más lejos...el tiempo lo consumía entre memorias.
Ahora era casi como un ave de fuego, y como lo pensaba, estábamos llegando al final del recorrido...y realmente fue así.

La última parada la conocía a pesar de verla lejana entre la noche, era una ventana que veía a diario, era la de mi actual hogar.
El cuervo, aun en vuelo, grazno una y otra vez con una extraña melodía. Sus notas asemejaban a una canción, una propia que va al mismo ritmo del corazón...latido a latido,el aleteo de sus negras y brillantes plumas eran envueltas en fuego. Llego al fin a la parada, roso un poco los vidrios y allí, entre las cortinas de la ventana, pude verme dejando mi libro en el estante mientras terminaba mi café.
Hubo un graznido más y todo se apago. Sólo escuchaba el aleteo y los cantos del ave que se iban haciendo más lejanos.

Desperté, ya era de día pero me había adelantado a la alarma de mi reloj. Era hora de irse nuevamente, de comenzar un nuevo día.
Al salir de mi hogar continuaba pensando, no entendía como es que había podido soñar con eso.
Cuando estaba justo por terminar de cruzar el patio y llegar a la entrada principal pude notar algo extraño cerca de la puerta, me acerque, parecía ceniza y en efecto lo era.
Lo que me asombro realmente fue ver una pluma negra, la cuál parecía haber sido consumida. Aquella era completamente reconocible, era la de un cuervo, pero no cualquiera, sólo yo sabía que pertenecía a aquella ave que desentraño mi pasado y que al igual que éste se había consumido en el presente.

noviembre 01, 2014

Notas Bohemias: Un ciclo más...


"El hombre solitario es una bestia o un dios."

(Aristóteles).

No es ser pesimista, no es por hacerme mártir de alguna manera, es simplemente darme cuenta de la soledad que me rodea desde muy pequeña.

Al parecer me basta una taza de café humeante y el frío para que siempre me revoquen pensamientos sobre la existencia, ¿tiene la cafeína algún dote especial? o ¿es el frío que congela las ideas y los pensamientos?, en verdad no lo se, quizá se trate de que he leído bastantes libros y mi cabeza trata de forjar ideas poco estructuradas.

En verdad que yo no se si es por ser humana, porque lo queramos o no somos seres solitarios, aunque a algunos se les da mejor convivir con otros, y ahora que caigo en cuenta, a mí no se me da tanto.

"Se como el lobo: fuerte en la soledad, solidario en el grupo"
(Anónimo)

Veo mis huellas futuras en la arena del tiempo, no son muy claras pero allí están. Hace un año creí que la suerte y algo más había sonreído en la neblina, abriendo la puerta que se cerro por lejanos recuerdos, miedo y tristeza; con el paso de los días quedaba entre abierta, nunca supe como entrar o lo que me esperaba si entraba decidida...hoy, aquella puerta, se vuelve a cerrar pero de manera diferente.

Seré errante, continuare una senda solitaria, solo he estado de paso en otra aldea más, poco a poco el invierno me vuelve a atrapar, soy un ser de otoño.

Vagare solitaria. Más adelante se que habrá otras aldeas, mayor experiencia, muchos viajes pero he de disfrutarlos en soledad. La compañía solo me sentara bien cuando la monotonía del viaje me atrape...aunque sera raro, ya que la naturaleza nunca me ha defraudado, siempre me muestra cosas y me sorprende.

"La fatalidad posee una cierta elasticidad que se suele llamar libertad humana".
(Charles Baudelaire)

Veré muchas puertas que se abrirán y cerraran, en algunas entrare en algunas otras no... algún día, después de que deje de andar, quizá yo también pueda tener una puerta que pueda abrir y cerrar, dejar entreabierta o completamente abierta...o simplemente seguir andando hasta que el invierno sea eterno y solo deje un breve recuerdo en aquellas aldeas en las que estuve.

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Si, en definitiva debe de ser el café el que me provoca estos pensamientos; no debería de exceder las 4 tazas...



octubre 13, 2014

Diario Lunar V: Cantos Del Silencio.


-" Sombras" -
Extrañas siluetas son proyectadas en mi habitación. Son raras y obscuras.
Son fantasmas...mis recuerdos, la luna solo los proyectaba hacia mi exterior.
Trato de conciliarme con mi pasado, pero me rindo en el intento de hacerlo... veo innecesario decirle a mis memorias que se alejen.
¿Que debo escribir? He de proyectar aquí lo que mi mente crea, lo que recuerda, lo que la noche me hace repetir.
Las frases comienzan a nacer; somos bestias en el silencio opaco de la luz. Todo se vuelve experiencia.
Una noche más, de nuevo el sol renace y mi despertar corta abruptamente un sueño.
¿Que sera si llego a concluir aquellos hologramas perfectos? Daré un paseo, bajo las memorias de una realidad incierta. Todo terminara, pero el dolor no se sentirá  solo sera un momento fugaz que se desvanecerá mientras duermo en lo eterno.
Entonces ya no hablo de otros, ya hablo de mí, de lo que soy, lo que fui y quizá lo que nunca llegue a ser...pero todo es inconcluso, nada se termina completamente.
Me convierto, ya no soy aquella que proyecta sombras, ahora soy una...o quizá siempre lo fui y otros me proyectaban mientras soñaban.
Y a ellos ¿Quienes los soñaban? ...Somos un mundo de realidades ocultas en sueños de otros; parte ficción, parte realidad; verdades repartidas en mitos y leyendas.
Recuerdos que finalmente se trastornaran en las memorias venideras.

septiembre 03, 2014

Diario Lunar IV: Cantos Del Silencio.


- "Invierno De Verano"-
El fuego se extingue en la hoguera, las canciones rebotan y alternan deformaciones sonoras entre los arboles. Los pasos en el suelo comienzan a desvanecerse entre las escasas hojas caídas y el pasto.
El lobo negro, viejo y solitario, alejado de su manada luego de tantos años, camina retando al silencio.
Sus patas rompen poco a poco el efímero paisaje, con cada paso algo estalla debajo de él.
Ha llegado la noche, cae repentina, sobre el bosque, sobre él, sobre aquella fogata  que algún ser humano dejo encendida por descuido o solo salio corriendo al ver a la bestia obscura y grande acercarse a su temporal morada a los ojos de las estrellas.
El cánido se recuesta, mira a la fogata, recuerda los viejos tiempos, desciende de las bestias voraces de la noche. Él es caos, es equilibrio, su maldición y respeto proviene de las viejas mitologías, pero éstas, como todo en el mundo de los ciclos, concluyen después de los tiempos.
Las llamas mueren, la noche se esparce, con ella las canciones del norte, las nuevas chocan con las melodías ancestrales en aquel velo negro.
Allí, poco a poco cerrando los ojos, el lobo duerme, se sumerge en la eternidad, se convierte en piedra entre las gotas del roció que parecen convertirse en nieve.
No es invierno aun, las hojas castañas del otoño aun no resbalan, pero aun así, en pleno verano existe el invierno...existe aquel profundo sueño y aquellos cantos que se pierden en historias de tiempos lejanos.

agosto 14, 2014

La Ruta Del Norte: I - El Fuego Sigue Ardiendo...(Parte: 1/3)


-LEGADO: "EINER...El Guerrero".-
La antigua Escandinavia solía distinguirse por la variedad de tribus asentadas en los pequeños puertos, entre esta mínima sociedad existían grupos complejos que tenían el papel de defender a la población de las diversas perturbaciones que existían con otros pueblos, esta pequeña élite eran los llamados vikingos.

Las guerras, las enfermedades y el abandono por falta de alimento había azotado a la pequeña población de Rovaniemi, hasta dejarla casi cual sitio fantasma. Algunos que eran padres habían ido a la guerra con una tribu sureña junto con sus hijos e hijas mayores y, a pesar de lograrla detener, muchos habían muerto en batalla y algunos en la aldea por heridas. Al mismo tiempo, muchos niños y aldeanos habían fallecido por enfermedades.
Este pueblo pesquero se caracterizaba sobre todo por tener a un heroico líder cuyas sagas se habían distinguido dentro de su linaje, el formidable Hólmgeir, conocido también como "jefe"; maestro de las armas y sabio guerrero como su padre Yves ("el cazador"). Hólmgeir pertenecía a una de estas élites, ahora, siendo el líder del pueblo, era su deber entrenar a las siguientes generaciones de guerreros.
Por los problemas surgidos que habían reducido el numero de personas en Rovaniemi, existían pocas esperanzas de que se desarrollara un gran numero de guerreros. Entre los sobrevivientes elegidos para ser parte de los entrenamientos se encontraban por supuesto los hijos del "jefe": Svante, Astrid, Lena y el pequeño Einer.
Cada uno con sus habilidades, Svante (chico joven y ágil) manejaba a la perfección el hacha, Astrid (la hija mayor) dominaba el arco al igual que su hermana Lena, y, finalmente Einer, cuya fortaleza era la lanza y que sin embargo entrenaba arduamente para manejar la espada como su padre.
Después de los años obscuros que había pasado el pueblo, poco a poco se fue reponiendo y florecía en armonía. Las enfermedades se redujeron al igual que las guerras, estas ultimas debido a un acuerdo entre los pueblos. En ese lapso habían pasado ocho años, y los hijos de Hólmgeir habían crecido.
No era de sorprenderse que cada uno sobresalía en las armas. En general ellos ayudaban a las labores del pueblo y convivían como una gran familia con los aldeanos, excepto de ves en cuando por Einer, quien prefería aislarse en el bosque o bien solía visitar la tumba de su madre quien había muerto en una invasión.
No se podía negar la tranquilidad, tal parecía que los dioses habían reservado años de gloria a Rovaniemi. Entre las celebraciones que hacían se encontraba la principal, la llamada fiesta "Fuego del Sur", cuyo festejo se debía al pacto de paz que habían hecho con los pueblos. Una gran hoguera, cuatro días de festín e hidromiel y por supuesto danzas y música, era lo que se podía encontrar en esta celebración, la cual daba inicio en el solsticio de invierno. Se estaban a punto de cumplir nueve años del pacto, pero hubo algo con lo que no contaban...existen otros dioses humanos que codiciaban el norte.
La llama comenzó a arder los primeros dos días, la gente se divertía, tanta era su ceguera por la luz de paz que no vieron llegar unas extrañas embarcaciones por el lado Este del puerto. Cual ráfaga los forasteros salieron de sus navíos y atacaron en plena noche. Un grito tajado por el sonido de la sangre saliendo de la garganta corto de lleno el ambiente y comenzó la batalla.
Svante tomo su arma y lucho ferozmente, Astrid y Lena, de lejos, lanzaban flechas tan rápidas como el viento, mientras su padre junto con su gran amigo Jostein, cortaban a sus enemigos con maestría. Einer quería luchar junto a su padre, pero este lo tomo y oculto advirtiéndole que no saliera.
Cada vez eran más, el numero de enemigos crecía y el de los aldeanos y guerreros se reducía.  En plena lucha Hólmgeir se dio cuenta que no triunfarían, y, con un grito casi sin aliento a Jostein, mando reunir a sus hijos en la tumba de su madre mientras iba por Einer.
Agotados y cansados los cuatro llegaron hasta la pequeña cima donde se podía contemplar la aldea siendo consumida por el fuego en un extraño trance de tiempo.
Finalmente llego Hólmgeir con Einer, las ordenes inmediatas fueron que escaparan:
- Jostein y yo nos quedaremos a defender y ayudar a escapar a las personas que están escondidas, ustedes deben de huir por la ruta del valle - decía su padre mientras les entregaba una pequeña bolsa con oro-.
Svante y Lena no querían rendirse, ellos preferian luchar al lado de su padre, pero este se rehusó a que lo hicieran.
Finalmente Hólmgeir, antes de regresar al pueblo tomo el hacha que cargaba y entrego en una funda de piel a Einer su espada, luego de ello se marcho deprisa.
La luna comenzó a rotar por el cielo, los chicos se encontraban un poco lejos de su hogar cuando Svante, sin importarle lo que le había dicho su padre, regreso a la aldea dejando a sus hermanas y hermano. Einer también quería regresar pero Astrid no se lo permitió, y devastados continuaron su camino. El olor y las cenizas aun se esparcían por el cielo.
Después de unas horas de caminar por el bosque del valle, entre el frió y los desánimos, vieron que la noche se escapaba poco a poco, la luz del escaso sol comenzaba a presentarse ante ellos.
Con los primeros rayos decidieron descansar un poco cerca de la orilla del lago Ruokolampi, el cual ya habían alcanzado. 
Entre la fogata que hicieron y el silencio, los tres solo tenían en mente aquellas imágenes de fuego, alaridos y sangre.
Einer abrazaba la espada con fuerza, luego de un momento decidió sacarla. Era una hermosa espada de color plata con una empuñadura de piel que culminaba con una ornamenta de dragón. Tal parece que su padre no la utilizo en la batalla; en su centro y a lo largo se podía leer la leyenda: "La ambición y la venganza siempre están hambrientas".
Bajo aquella soledad comprendió que había de forjarse como guerrero, pues el mundo tendría más de un golpe para él y ese solo era el comienzo de su legado.

junio 12, 2014

Diario Lunar III: Cantos Del Silencio


-"Lupus Lunaris..."-
Bajo la espesa obscuridad del mundo sin rayos platinados dormitaba entre los sueños y la realidad.
Solo son breves segundos en donde te das cuenta que al siguiente instante estas en aquellas lejanas tierras que la mente nunca pone limites para topar.
Fue una ves que, como en esas raras ocasiones, tuve un sueño lucido y nítido; tan real que puedes ver cada uno de los detalles en él y sentirlos como si estuvieras viviendo aquel instante.
Comenzaba a quedarme dormida pero aun podía escuchar como la lluvia que golpeaba mi ventana al lado de mi cama se hacia lenta y desvanecía en ruidos frágiles y vagos sonidos de memorias de aquel día. De un momento a otro ya me había transportado a otro lugar, era un gran bosque, espeso, lleno de silencio humano y con canciones hechas por el viento al rozar con los arboles.
La caminata parecía prometedora y me adentre mas en aquellas zona que conforme avanzaba iba perdiendo la luz de la luna. A tal grado llegue de lejanía que ya no veía mis manos, ni a mi alrededor, ni un camino: me perdí a mi misma en un lugar que aparentemente no tenia retorno. Frente a la situación decidí tratar de dar media vuelta y volver sobre mis paso; camine por mucho tiempo entre la obscuridad y mis pensamientos, se me hacia una eternidad andar por aquel lugar sin siquiera haberme topado con algo.
Una extraña e inexplicable inquietud me invadió poco a poco. Tenia cierta conciencia de que estaba dormida, pero de alguna manera me sentía atada a ese sitio permanentemente. No se en que momento ocurrió que comencé a correr, intentando regresar a lo conocido...en efecto, como se puede vislumbrar, fue en vano.
Ya sin saber que mas hacer mi cuerpo entro en modo automático, pues seguía caminando sin saber a donde dirigirse entre la obscuridad. De pronto pude ver un claro de luz, un pobre y tiritante fragmento de luz parecido a los rayos de la luna y mis ánimos subieron, así, avance mas decidida hasta el lugar de donde procedía.
Durante el recorrido veía como iba aumentando aquel resplandor y las cosas eran visibles. Cuando por fin logre llegar hasta el lugar, un lago abrazado por la fauna en todo su magnificencia, me lleve una sorpresa al ver que no era la luna la que poseía aquella grandeza, sino un lobo. Un hermoso animal color blanco que me miraba fija y profundamente desde una pequeña roca al otro extremo del manto acuífero iluminado ampliamente por la luz que emanaba. Era impactante, magnifico, sentir un frió por aquella luminosidad pero al mismo tiempo sentir una extraña gravedad sobre los hombros, como si todo el universo nocturno cayera sobre uno y quedara suspendido en un placentero trance.
Me acerque poco a poco a donde estaba esta gran bestia, mientras ésta se levantaba de su lugar y no me quitaba la vista de encima. Cada paso que daba mi corazón latía mas fuerte, podía sentirlo, casi agitándose en mi garganta casi con violencia, casi saliendose de mi anatomía, escuchaba tan claramente el flujo de mi sangre y de mi respiración...ahora, sin darme cuenta ya estaba frente al gran can.
Esa conexión, ese fragmento de brevedad y de intercambio de miradas culmino cuando de la nada el lobo, rápida e inesperadamente como se suelen caracterizar, se abalanzo contra mi, y yo, inmóvil, vi petrificada y lenta aquella acción, me atrevo a decir que a la par con esta temporalidad solo cerré mis ojos y sentí como una sensación helada me atravesaba por completo, debilitandome y haciéndome caer de rodillas.
Pasaron quizá unos minutos en el mundo de los sueño. Abrí lentamente los ojos, mi corazón iba reduciendo los latidos poco a poco, pude contemplar que frente a mi ya no estaba ese misterioso ser pero aun existía aquella luz blanquecina que salia, al parecer, detrás mio.
Al estar cerca del lago me aproxime para ver mi reflejo, pero sentía extraño el cuerpo,una rara sensación de pesadez que me hacia mover temblorosamente las piernas y los brazos, gateando llegue hasta la orilla solo para ver otra cosa que me impacto...ya no estaba el lobo, yo me había convertido en él; yo era aquel ser de luz lunar.
Trataba de comprender en ese instante lo que había ocurrido, cuando un ruido hizo que voltease al otro extremo del lago. Entre las sombras vi una figura que se aproximaba hasta el lugar, y cuanto más cerca estaba aquella sombra mas visible era su forma ante mi y entonces pude reconocerla...de lejos, como un deja-vu, era yo la que me aproximaba  al lugar.
En ese instante desperté, ya me encontraba en mi habitación, la lluvia había cesado y las nubes despejaron el paisaje. La luz entraba por las ventanas alumbrando todo a su paso, podía ver todo con bastante claridad. Quise pensar en el porque del sueño, no encontraba alguna respuesta en la pared que miraba así que dirigí mi mirada hacia la ventana, abrí un poco las cortinas y vi fijamente a la luna llena y comprendí que a veces la naturaleza desata sin querer en nuestro inconsciente misterios que conspiran para armar realidades, esas realidades construidas y que llamamos cotidianamente sueños, y algunos de estos se convierten en ideas que aplicamos en la realidad.

febrero 16, 2014

Diario Lunar II: Cantos Del Silencio


-"Memorias..."
Había dedicado mi día a buscar algunos objetos ciertamente nombrados "tiliches", aquí, en la habitación donde comúnmente me encierro poco tiempo para crear o realizar algún quehacer.
Me encontraba descombrando algunos libros ya olvidados de aquel pasado pueril cuando note la aparición de una bolsa semitransparente (ya opacada por el tiempo y el polvo) que contenían hojas dobladas por la mitad y de igual o mayor antigüedad . Deje las cosas que había tomado sobre el suelo y me puse a investigar aquel contenido; en efecto eran hojas de antaño, hojas removieron muchos recuerdos, tanto buenos como malos, alegres y melancólicos de un pasado quizá mejor pero mas nunca insuperable como este presente.
Continuando con aquella indagación llegue a desdoblar la ultima hoja, entonces de esta cayo suavemente una pluma de tono azul y una fotografía un poco dañada. Me incline hacia el suelo para recoger aquellos objetos a tientas mientras trataba de leer el contenido un tanto borroso de la carta. Era un breve poema, un pensamiento realmente:
"El sol acaricia los rostros, mientras el viento envuelve el entorno,
somos aves extrañas,multicolores y maravillosas, pero al mismo tiempo
también tememos de las cosas extrañas; somos pichones petrificados,
dados a la idea de que la rama nunca se romperá y por ello
no le damos importancia de fe a nuestras alas y a nuestros sueños..."
Hasta ese punto llegaba aquel pensar. Tuve que releerlo hasta 3 veces, con cada letra me entraba un vació de tristeza pero al mismo tiempo una sensación de alivio. Recordé entonces los objetos que recogí  y me detuve a mirarlos. Primero vi la foto y los recuerdos inundaron mis pensamientos, allí estaba yo y un amigo que se había marchado hace mucho tiempo culpa de aquel reloj vital y biológico que todos poseemos, creí nunca tener nada para recordarlo, pero allí estaba, oculto en un foto resguardado debajo de una pila de libros; pronto recordé que esa pluma era un obsequio de él (era un pluma de un azulejo de las montañas, su ave preferida), al igual que también recordé la conversación que tuvimos.
Solía decirme que nadie sigue sus sueños por temor a fallar, por temor a perder, sin embargo todo aquel ser que pierde es aquel que con su monotonía acaba de poco en poco su preciada existencia. Siempre hay que estar en movimiento, siempre buscando armar un nuevo día a cada hora y a cada minuto, que nuestras ideas vuelen tan libres como las aves y que nuestros pies y decisiones sean firmes en la tierra para cumplir nuestros objetivos, al final, cuando ya estemos en una edad en la que no podamos realizar lo que queramos veremos nuestro pasado y encontraremos que cada cosa que hicimos forma parte de un enorme rompecabezas que armamos.
Con aquellos recuerdos guarde en un cajón la pluma y la foto, los libros los envía de vuelta a donde estaban y salí a dar un paseo a la calle teniendo en cuenta aquella memoria... 

febrero 06, 2014

Notas Bohemias: Un Poema Y La Primera Luna.


-Ultimas Hojas De Otoño- (Poema)
"¿Cuantos vientos delicados no nos abatirían?
Suavemente en la aurora del media día,
Entre aves surrealistas y nubes de neblina,
Ondeando libremente hasta el fondo vital.
Caemos suavemente como plumilla,
Esparciendonos como polvo y ceniza,
Al son de la dulce melodía silenciosa
Sin ninguna voz que sea pesarosa.
Aquí es el limite de toda la existencia,
De las dudas,los miedos y las impaciencias,
Que de retirada aquel que no vea sus alas,
Aquel que tenga su mirada cabizbaja.
Volemos hacia aquella mortalidad,
O caigamos en la misma continuidad,
Somos ahora,todo y nada en absoluto,
Canto,reproche y mil encantos con cerrojos".
(-Elvira Eridan Wölven-)




UN BREVE PASEO BAJO UNA LUNA LLENA DE INVIERNO

Aquella es la primera madre del año, refiriéndome a la luna de Enero: blanca y fresca. Es curioso saber que se nutre de la muerte invernal para animar el inicio de un largo ciclo de 12 meses. Como devorando el pasado para nutrir algo mas pleno y trascendente.

Allí estaba yo por la tarde, sentada en una pequeña plaza colonial, pintoresca y agradable a la vista y tranquilidad humana.
La música contemporánea comenzaba a escucharse, entre las baladas de una guitarra de corte acústico y un cantante desconocido que parecía de trato agradable y lejano, el olor de un café recién hecho y posado sobre mi mesa, ya listo a ser degustado, llamaba a mis sentidos a comenzar un pequeño dibujo de mi alrededor.
En blanco y negro sobre una hoja amarilla pinte el movimiento, la música y la calidez del escaso día; poco a poco mi bebida se fue extinguiendo hasta que se agoto por completo. Al lado del garabato que simulaba la realidad coloque un pequeño poema que me vino a la mente mientras dibujaba ("Ultimas Hojas De Otoño"). Tras darme cuenta que el sol había caído tras el horizonte, decidí guardar mis cosas, me dispuse a pagar y a iniciar la larga caminata hacia mi hogar.


Bajo la influencia del frío y la poca neblina, las personas parecían más imágenes espectrales que materiales, la luz platina petrificaba entonces los edificios de cantera y los arboles de antaño a mi andar, mis pasos ya eran abrazados por la dulce composición de medianoche, aquella que indica que la oscuridad nos cubre por completo y que los sueños y pesadillas comienzan a deambular entre nosotros.
Esa extraña y gratificante sensación que nos invade al imaginar que caminamos entre ruinas ancestrales, entre retajos de historia olvidados, entre santos
griales jamas encontrados; esa es la precisa emoción de alegría del ya no permanecer inmóvil a los ojos del mundo diurno.
Y mi rumbo sigue sin detenimiento alguno, esta próxima mi casa, ya casi a unos pasos de llegar al calor hogareño: retomar una lectura o quizá dar fin a una obra no materializada. Sin embargo mi alma pide invadir aquel paisaje que ofrece la duda y el encuentro de lo metafísico entre sombras y  pocos candiles de luz... pero ya es tarde, mi cuerpo ya ha atravesado aquella puerta que se cierra con llave, que encierra a mis demonios noctámbulos clamantes de poesía bastarda engendrada entre los ecos desconocidos y las imágenes revestidas de vasta imaginación humana.

Al poco rato de mi llegada la luz de mi habitación se ha apagado. Morfeo y cuanta deidad del abatimiento
existan hacen su típica presencia; ya carezco de fuerza y solo la luz pálida de aquella hermosa luna llena, que se filtra por la cortina de mi ventana entre las horas transcurridas, permanece en lo alto de la bóveda celeste, siendo testigo de las maravillas nocturnas y contándome entre sueños lo que sucede fuera de mis sentidos hasta que pierdo la conciencia de aquellos relatos que, seguramente, alimentaran mis alucinaciones.
Canta, canta una vez más luna, esa canción que hace estremecer a los lobos y crear poemas para el universo desconocido, para ti, para el temor de los mortales, para la presencia de las estrellas tiritantes de las lejanas constelaciones. Canta aquel verso en cual yo camino bajo tus relámpagos blanquecinos entre lugares desconocidos y escribo historias épicas de como marche bajo tu mirada ancestral mientras todo dormitaba.

enero 26, 2014

SOLILOQUIM: "Un paso mas a la tragedia..."


De vez en vez suelo pensar en aquella mala característica que hace temblar hasta al ser consciente mas valiente: la muerte. ¿Que es ésta palabra sino aquella que denomina el desvanecimiento de la existencia?
Todos aborrecen y niegan aquella inexistencia; como si por arte de magia todo fuera un mundo de maravillas e inmortalidades, así como el mundo de la literatura al que tanto optamos por hacernos disuadir lo que estamos destinados a llegar, inevitablemente, a un final.
¿Que pasa con aquellos que no tememos? Aquellos que solo conocemos poco de la mortalidad y menos de la vida misma...solo nos sentamos en un estado letárgico aparente. Como si estuviésemos enfermos de realidad.
Otro día mas pasa y me siento de nuevo frente a un conflicto; este debate entre los pensamientos ocasionales y aquella ventana que perturba mi presente con la agotadora sociedad.
Otra vez el astro solar se levanta impetuoso sobre el cielo, y mi cabeza, llena de sensaciones ajenas, comienzan a surtir efecto.
Las salidas a caminar se convierten en melodías comunes; el inhalar se transforma en versos de fuego que queman la respiración al traspasar el delicado flujo de ideas soñadoras que se consumen en plena caída de deseos y ánimos. La vida comienza a amargar el ambiente inactivo de los alrededores.
En aquellos andares, cuando ya nada cruza por mi mente, levanto la mirada y veo los colores matizados con un tono que se vuelve sepia en mi alma. No llegan a caer en el blanco, gris y negro...no, los colores se resisten a caer en aquella pretensión de muerte ligera. Se resisten a ser olvidados en el existir diario...apenas se notan en ese tono café, apenas sobresalen unas pequeñas gotas de color alegre.
Paso a paso la agonía se convierte en tragedia, pero no para mi, no para mi alma ni mi paso por el sendero olvidado de un viejo paraje en el bosque, sino para aquellas ideas que gozan del sufrir innecesario. Es decir, antes aquellos pesares caían seducidos ante la idea de desaparecer, y en cada paso silencioso se crea una armonía entre estos y una sensación que los poetas describirían como "Elegía Diurna", un lamento matutino para cuestionar la fatalidad.
¡Ya esta!, se han convertido en versos mis agonías, la muerte sigue flotando en mi cabeza, sigue rondando pero no me atemoriza, le canto prosas para que bese mi existencia y sepa que estoy lista para su llegada.
El silencio se ha roto, la melodía se convierte en canción; los colores vuelven cual primavera naciente, aunque la estación sea invierno y mi corazón tenga raíces en el otoño, tan cerca del verano pleno que radica en el alma.
Regreso de nuevo, aquella silla y ventana habían estado esperando mi retorno ; la noche ya ha caído y es mejor que llegue para contarle a la luna risueña aquellas nuevas ideas sobre la muerte y la tragedia.

enero 06, 2014

Fértil Rojo...Estruendos Y Copal (Escrito)

Se temía el día, al menos los sabios así contemplaban a la profecía del retorno ancestral.
Extraños pisan la tierra verde y fresca, destruyen sin explicar, corrompen una idea milenaria sin importar la costumbre de los pueblos ya asentados desde ciclos antiguos. Dicen ser buenos, dicen tener alguien poderoso que los protege y guía, escuchan a un solo hombre que para ellos es sabio y para las masas es por completo desconocido.
Sin querer entender razón alguna, explicación como tal, imponen algo que para ellos es correcto; quizá se tenga verdad de ello, pero cala un horror en la mente ver creencias derrumbadas por el suelo en que se nace y crece; es un golpe al corazón ennoblecido con costumbres. Arrodillándose frente a un objeto inerte afirman aquellos extraños que a través de ello, dedicando unas palabras varias veces al día, como un ritual no tan diferente del nuestro, se obtienen cosas maravillosas, mucho mas vitales de las que nosotros tenemos y podemos entender.
Todos contemplan sus acciones, los toman como locos y ellos a su vez igual con la gente. Visten de peculiar forma, con corazas duras y metálicas, como aquel que teme ser herido y morir, como aquel que no es consciente del ciclo de la vida, como aquel que no ve la luz del sol y entiende que esta vivo. Montan criaturas metafísicas, al principio parecían que eran ambos la misma bestia; dos corazones en un cuerpo, como la mente dividida en humana y animal, por eso eran dioses, por eso se les temía...aunque no todos conocían el rito, la leyenda, y temían a bestias que mataban con estruendos como los del rayo o el volcán furioso. La gente se defendía, ni aunque fuesen los creadores cederían sus tierras ni sus vidas, aun si el horizonte se apagaba y los abandonaba a su suerte en el canto de la noche.
Se venían de manera sagaz y abrumadora contra los pueblos, algunos forjaban alianza; valioso pacto que después se transformo en el horror y la caída de los poderosos. No existía una salida ni presagio bueno para los gobernantes, ya había muchos enemigos trazados en el camino que preferían caer en otro yugo y no en el mismo.
Con mentiras que se fueron desvaneciendo, con alianzas en contra de los tiranos, con el mismo miedo de lo desconocido ya se contemplaba una destrucción, ya se venia la derrota de una forma tormentosa que parecía el peor de los castigos humanos. La ciudad principal cedió, por un indeciso creyente, sin saber lo que creía, su imperio cayo, sin saber quizá lo que hacia, su pueblo se redujo a la nada, a ser llamados mas que unos bárbaros y utilizados para beneficios de aquellos extraños cuya enfermedad era los metales que desechaban sin importancia las deidades (disfrutaban de aquel tributo de excrementos brillantes), mientras los enemigos aliados se mofaban sin saber que les pasaría lo mismo o algo peor.
Forzosos trabajos bajo el cielo del águila que asciende, que incluso tenían sus antecedentes desde el primer avistamiento de la gente de procedencia lejana y desconocida, las guerras que les hicieron frente con bravura tiñeron de rojo la tierra seca, erosionada con el fuego del fin, con la llama de la muerte y el viento hostil del silencio. La cruenta parcela ahora se guarda aquellos secretos que son difíciles de contar, no porque sean complejos de recordar, sino por que es imposible describir como entre liquido rojo, alaridos, cuerpos sin vida, avaricia y decadencia humana, se forjo el fin de todo.

Ahora estas son solo palabras que aquellos que encuentren pensaran y repensaran las cosas del pasado, y entenderán que uno de ambos bandos tenia que ganar. Uno de los dos se alzaría victorioso, uno de ellos afrontaría un cambio o moriría en el intento. Hombres de época lejana y belicosa con ideología medieval alzaron la victoria, aunque ya habían sucumbido ante la derrota espiritual al ser conquistados por aquel esplendor ajeno y tener que destruir todo lo que les había maravillado en un principio; todo lo que querían era seguir la huella de las riquezas materiales y reputación efímera, poseían otras miras e ideologías, sacrificaron la fuerza de su corazón y continuaron su necesaria conquista.
El silencio ahora opaca ambas partes, a unos por tiranos y a otros por sumisos, y la verdad de la tierra es que ni españoles ni tampoco indígenas eran de esta manera. Ambos se defendieron y lucharon sin tregua, los dos cayeron en ignorancia y sucumbieron ante lo desconocido.
Hoy las memorias guardan la voz en testimonios antiguos llenos de polvo y confusión y la tierra vuelve a ser fértil pero con un tono distinto, siempre con olor de antaño...con una inexplicable esencia de imágenes entre el humo de copal mítico y estruendos de pólvora que devoran el tiempo entre recuerdos.

enero 05, 2014

9 Virtudes Nobles De Un Guerrero...La Utopía Inconquistable (Vikingos)


1-Coraje
2-Verdad
3-Honor
4-Fidelidad
5-Laboriosidad
6-Hospitalidad
7-Disciplina
8-Confianza
9-Perseverancia




Un guerrero siempre debe poseer la fuerza y la valentía diaria para enfrentar las batallas que se ponen en su camino, sin importar que tan  grandes o difíciles le sean de superar, siempre debe permanecer en pie.
Nunca debe de mentir, ni sobre sus ideologías ni a otros endulzar o amargar el oído con sus propias creencias, después de todo, un guerrero siempre desconocerá el misterio de la muerte y la interpretara a su manera y forma. Versando en lo que cree, debe siempre defender lo que piensa pero sin imponer sus causes ideales sobre el juicio de otros, pues la verdad nunca sera absoluta ni definitiva, muta en cada mente como una fuerza reflexiva que convierte un portal en mil mundos.
Aquello llamado honor no es meramente el vago reconocimiento social, sino una fuerza interna, un poder que crea un equilibrio ancestral (mente/cuerpo/esencia), y logra transmutar aquella palabra en un sentimiento profundo que es conocimiento, reflexión, moral, paz y sabiduría al mismo tiempo, así se llega a encontrar la verdad de lo que uno es y hace.
Así después de hallar la propia verdad en raíces ideológicas se debe ser fiel a estas. Los dioses solían dotar de identidad mística a los seres humanos, quienes explican el desarrollo del entorno con uno mismo pero de una manera filosófica. Un pacto mas intimo con lo que sentimos e interpretamos a manera metafísica.
El trabajo diario se basa en un vasto sistema de recompensas; si un guerrero trabaja esforzadamente en algo que le ha de gustar, cosechara en mayor o menor medida, pero siempre seguro, aquello que merece. La paciencia marca siempre aquella lenta y justa espera, uno no debe fatigarse tempranamente.
La hospitalidad nunca debe permanecer ajena, un guerrero siempre debe de dar cuando sea necesario en una situación sin esperar recibir algo a cambio, al igual que debe de tener amabilidad y respeto hacia los demás, esta virtud es quizá la forjadora de la fuerza de una verdadera hermandad.
Todos los pilares convertidos en virtud, deben de estar sostenidos por tres fuertes bases, las cuales deben de ser la auto disciplina diaria, la confianza en uno mismo y la perseverancia en todos los objetivos.
Esto marca la esencia del guerrero, quien carga a la par y por fuera, un escudo en su espalda para protegerse de traiciones y emboscadas, y un arma en la mano, la cual, manejada con entrega y sin vacilar, siempre hará que obtenga cualquier victoria que se proponga por mas difícil que esta sea.
El verdadero guerrero es aquel que crea su propio destino forjando su alma con valores y su mente con conocimiento. Es aquel que el tiempo convierte en sabio y maestro en esta gran guerra llamada vida.