septiembre 03, 2014

Diario Lunar IV: Cantos Del Silencio.


- "Invierno De Verano"-
El fuego se extingue en la hoguera, las canciones rebotan y alternan deformaciones sonoras entre los arboles. Los pasos en el suelo comienzan a desvanecerse entre las escasas hojas caídas y el pasto.
El lobo negro, viejo y solitario, alejado de su manada luego de tantos años, camina retando al silencio.
Sus patas rompen poco a poco el efímero paisaje, con cada paso algo estalla debajo de él.
Ha llegado la noche, cae repentina, sobre el bosque, sobre él, sobre aquella fogata  que algún ser humano dejo encendida por descuido o solo salio corriendo al ver a la bestia obscura y grande acercarse a su temporal morada a los ojos de las estrellas.
El cánido se recuesta, mira a la fogata, recuerda los viejos tiempos, desciende de las bestias voraces de la noche. Él es caos, es equilibrio, su maldición y respeto proviene de las viejas mitologías, pero éstas, como todo en el mundo de los ciclos, concluyen después de los tiempos.
Las llamas mueren, la noche se esparce, con ella las canciones del norte, las nuevas chocan con las melodías ancestrales en aquel velo negro.
Allí, poco a poco cerrando los ojos, el lobo duerme, se sumerge en la eternidad, se convierte en piedra entre las gotas del roció que parecen convertirse en nieve.
No es invierno aun, las hojas castañas del otoño aun no resbalan, pero aun así, en pleno verano existe el invierno...existe aquel profundo sueño y aquellos cantos que se pierden en historias de tiempos lejanos.

agosto 15, 2014

La Ruta Del Norte: I - El Fuego Sigue Ardiendo...(Parte: 1/3)


-LEGADO: "EINER...El Guerrero".-
La antigua Escandinavia solía distinguirse por la variedad de tribus asentadas en los pequeños puertos, entre esta mínima sociedad existían grupos complejos que tenían el papel de defender a la población de las diversas perturbaciones que existían con otros pueblos, esta pequeña élite eran los llamados vikingos.

Las guerras, las enfermedades y el abandono por falta de alimento había azotado a la pequeña población de Rovaniemi, hasta dejarla casi cual sitio fantasma. Algunos que eran padres habían ido a la guerra con una tribu sureña junto con sus hijos e hijas mayores y, a pesar de lograrla detener, muchos habían muerto en batalla y algunos en la aldea por heridas. Al mismo tiempo, muchos niños y aldeanos habían fallecido por enfermedades.
Este pueblo pesquero se caracterizaba sobre todo por tener a un heroico líder cuyas sagas se habían distinguido dentro de su linaje, el formidable Hólmgeir, conocido también como "jefe"; maestro de las armas y sabio guerrero como su padre Yves ("el cazador"). Hólmgeir pertenecía a una de estas élites, ahora, siendo el líder del pueblo, era su deber entrenar a las siguientes generaciones de guerreros.
Por los problemas surgidos que habían reducido el numero de personas en Rovaniemi, existían pocas esperanzas de que se desarrollara un gran numero de guerreros. Entre los sobrevivientes elegidos para ser parte de los entrenamientos se encontraban por supuesto los hijos del "jefe": Svante, Astrid, Lena y el pequeño Einer.
Cada uno con sus habilidades, Svante (chico joven y ágil) manejaba a la perfección el hacha, Astrid (la hija mayor) dominaba el arco al igual que su hermana Lena, y, finalmente Einer, cuya fortaleza era la lanza y que sin embargo entrenaba arduamente para manejar la espada como su padre.
Después de los años obscuros que había pasado el pueblo, poco a poco se fue reponiendo y florecía en armonía. Las enfermedades se redujeron al igual que las guerras, estas ultimas debido a un acuerdo entre los pueblos. En ese lapso habían pasado ocho años, y los hijos de Hólmgeir habían crecido.
No era de sorprenderse que cada uno sobresalía en las armas. En general ellos ayudaban a las labores del pueblo y convivían como una gran familia con los aldeanos, excepto de ves en cuando por Einer, quien prefería aislarse en el bosque o bien solía visitar la tumba de su madre quien había muerto en una invasión.
No se podía negar la tranquilidad, tal parecía que los dioses habían reservado años de gloria a Rovaniemi. Entre las celebraciones que hacían se encontraba la principal, la llamada fiesta "Fuego del Sur", cuyo festejo se debía al pacto de paz que habían hecho con los pueblos. Una gran hoguera, cuatro días de festín e hidromiel y por supuesto danzas y música, era lo que se podía encontrar en esta celebración, la cual daba inicio en el solsticio de invierno. Se estaban a punto de cumplir nueve años del pacto, pero hubo algo con lo que no contaban...existen otros dioses humanos que codiciaban el norte.
La llama comenzó a arder los primeros dos días, la gente se divertía, tanta era su ceguera por la luz de paz que no vieron llegar unas extrañas embarcaciones por el lado Este del puerto. Cual ráfaga los forasteros salieron de sus navíos y atacaron en plena noche. Un grito tajado por el sonido de la sangre saliendo de la garganta corto de lleno el ambiente y comenzó la batalla.
Svante tomo su arma y lucho ferozmente, Astrid y Lena, de lejos, lanzaban flechas tan rápidas como el viento, mientras su padre junto con su gran amigo Jostein, cortaban a sus enemigos con maestría. Einer quería luchar junto a su padre, pero este lo tomo y oculto advirtiéndole que no saliera.
Cada vez eran más, el numero de enemigos crecía y el de los aldeanos y guerreros se reducía.  En plena lucha Hólmgeir se dio cuenta que no triunfarían, y, con un grito casi sin aliento a Jostein, mando reunir a sus hijos en la tumba de su madre mientras iba por Einer.
Agotados y cansados los cuatro llegaron hasta la pequeña cima donde se podía contemplar la aldea siendo consumida por el fuego en un extraño trance de tiempo.
Finalmente llego Hólmgeir con Einer, las ordenes inmediatas fueron que escaparan:
- Jostein y yo nos quedaremos a defender y ayudar a escapar a las personas que están escondidas, ustedes deben de huir por la ruta del valle - decía su padre mientras les entregaba una pequeña bolsa con oro-.
Svante y Lena no querían rendirse, ellos preferian luchar al lado de su padre, pero este se rehusó a que lo hicieran.
Finalmente Hólmgeir, antes de regresar al pueblo tomo el hacha que cargaba y entrego en una funda de piel a Einer su espada, luego de ello se marcho deprisa.
La luna comenzó a rotar por el cielo, los chicos se encontraban un poco lejos de su hogar cuando Svante, sin importarle lo que le había dicho su padre, regreso a la aldea dejando a sus hermanas y hermano. Einer también quería regresar pero Astrid no se lo permitió, y devastados continuaron su camino. El olor y las cenizas aun se esparcían por el cielo.
Después de unas horas de caminar por el bosque del valle, entre el frió y los desánimos, vieron que la noche se escapaba poco a poco, la luz del escaso sol comenzaba a presentarse ante ellos.
Con los primeros rayos decidieron descansar un poco cerca de la orilla del lago Ruokolampi, el cual ya habían alcanzado. 
Entre la fogata que hicieron y el silencio, los tres solo tenían en mente aquellas imágenes de fuego, alaridos y sangre.
Einer abrazaba la espada con fuerza, luego de un momento decidió sacarla. Era una hermosa espada de color plata con una empuñadura de piel que culminaba con una ornamenta de dragón. Tal parece que su padre no la utilizo en la batalla; en su centro y a lo largo se podía leer la leyenda: "La ambición y la venganza siempre están hambrientas".
Bajo aquella soledad comprendió que había de forjarse como guerrero, pues el mundo tendría más de un golpe para él y ese solo era el comienzo de su legado.

junio 12, 2014

Diario Lunar III: Cantos Del Silencio


-"Lupus Lunaris..."-
Bajo la espesa obscuridad del mundo sin rayos platinados dormitaba entre los sueños y la realidad.
Solo son breves segundos en donde te das cuenta que al siguiente instante estas en aquellas lejanas tierras que la mente nunca pone limites para topar.
Fue una ves que, como en esas raras ocasiones, tuve un sueño lucido y nítido; tan real que puedes ver cada uno de los detalles en él y sentirlos como si estuvieras viviendo aquel instante.
Comenzaba a quedarme dormida pero aun podía escuchar como la lluvia que golpeaba mi ventana al lado de mi cama se hacia lenta y desvanecía en ruidos frágiles y vagos sonidos de memorias de aquel día. De un momento a otro ya me había transportado a otro lugar, era un gran bosque, espeso, lleno de silencio humano y con canciones hechas por el viento al rozar con los arboles.
La caminata parecía prometedora y me adentre mas en aquellas zona que conforme avanzaba iba perdiendo la luz de la luna. A tal grado llegue de lejanía que ya no veía mis manos, ni a mi alrededor, ni un camino: me perdí a mi misma en un lugar que aparentemente no tenia retorno. Frente a la situación decidí tratar de dar media vuelta y volver sobre mis paso; camine por mucho tiempo entre la obscuridad y mis pensamientos, se me hacia una eternidad andar por aquel lugar sin siquiera haberme topado con algo.
Una extraña e inexplicable inquietud me invadió poco a poco. Tenia cierta conciencia de que estaba dormida, pero de alguna manera me sentía atada a ese sitio permanentemente. No se en que momento ocurrió que comencé a correr, intentando regresar a lo conocido...en efecto, como se puede vislumbrar, fue en vano.
Ya sin saber que mas hacer mi cuerpo entro en modo automático, pues seguía caminando sin saber a donde dirigirse entre la obscuridad. De pronto pude ver un claro de luz, un pobre y tiritante fragmento de luz parecido a los rayos de la luna y mis ánimos subieron, así, avance mas decidida hasta el lugar de donde procedía.
Durante el recorrido veía como iba aumentando aquel resplandor y las cosas eran visibles. Cuando por fin logre llegar hasta el lugar, un lago abrazado por la fauna en todo su magnificencia, me lleve una sorpresa al ver que no era la luna la que poseía aquella grandeza, sino un lobo. Un hermoso animal color blanco que me miraba fija y profundamente desde una pequeña roca al otro extremo del manto acuífero iluminado ampliamente por la luz que emanaba. Era impactante, magnifico, sentir un frió por aquella luminosidad pero al mismo tiempo sentir una extraña gravedad sobre los hombros, como si todo el universo nocturno cayera sobre uno y quedara suspendido en un placentero trance.
Me acerque poco a poco a donde estaba esta gran bestia, mientras ésta se levantaba de su lugar y no me quitaba la vista de encima. Cada paso que daba mi corazón latía mas fuerte, podía sentirlo, casi agitándose en mi garganta casi con violencia, casi saliendose de mi anatomía, escuchaba tan claramente el flujo de mi sangre y de mi respiración...ahora, sin darme cuenta ya estaba frente al gran can.
Esa conexión, ese fragmento de brevedad y de intercambio de miradas culmino cuando de la nada el lobo, rápida e inesperadamente como se suelen caracterizar, se abalanzo contra mi, y yo, inmóvil, vi petrificada y lenta aquella acción, me atrevo a decir que a la par con esta temporalidad solo cerré mis ojos y sentí como una sensación helada me atravesaba por completo, debilitandome y haciéndome caer de rodillas.
Pasaron quizá unos minutos en el mundo de los sueño. Abrí lentamente los ojos, mi corazón iba reduciendo los latidos poco a poco, pude contemplar que frente a mi ya no estaba ese misterioso ser pero aun existía aquella luz blanquecina que salia, al parecer, detrás mio.
Al estar cerca del lago me aproxime para ver mi reflejo, pero sentía extraño el cuerpo,una rara sensación de pesadez que me hacia mover temblorosamente las piernas y los brazos, gateando llegue hasta la orilla solo para ver otra cosa que me impacto...ya no estaba el lobo, yo me había convertido en él; yo era aquel ser de luz lunar.
Trataba de comprender en ese instante lo que había ocurrido, cuando un ruido hizo que voltease al otro extremo del lago. Entre las sombras vi una figura que se aproximaba hasta el lugar, y cuanto más cerca estaba aquella sombra mas visible era su forma ante mi y entonces pude reconocerla...de lejos, como un deja-vu, era yo la que me aproximaba  al lugar.
En ese instante desperté, ya me encontraba en mi habitación, la lluvia había cesado y las nubes despejaron el paisaje. La luz entraba por las ventanas alumbrando todo a su paso, podía ver todo con bastante claridad. Quise pensar en el porque del sueño, no encontraba alguna respuesta en la pared que miraba así que dirigí mi mirada hacia la ventana, abrí un poco las cortinas y vi fijamente a la luna llena y comprendí que a veces la naturaleza desata sin querer en nuestro inconsciente misterios que conspiran para armar realidades, esas realidades construidas y que llamamos cotidianamente sueños, y algunos de estos se convierten en ideas que aplicamos en la realidad.

febrero 17, 2014

Diario Lunar II: Cantos Del Silencio


-"Memorias..."
Había dedicado mi día a buscar algunos objetos ciertamente nombrados "tiliches", aquí, en la habitación donde comúnmente me encierro poco tiempo para crear o realizar algún quehacer.
Me encontraba descombrando algunos libros ya olvidados de aquel pasado pueril cuando note la aparición de una bolsa semitransparente (ya opacada por el tiempo y el polvo) que contenían hojas dobladas por la mitad y de igual o mayor antigüedad . Deje las cosas que había tomado sobre el suelo y me puse a investigar aquel contenido; en efecto eran hojas de antaño, hojas removieron muchos recuerdos, tanto buenos como malos, alegres y melancólicos de un pasado quizá mejor pero mas nunca insuperable como este presente.
Continuando con aquella indagación llegue a desdoblar la ultima hoja, entonces de esta cayo suavemente una pluma de tono azul y una fotografía un poco dañada. Me incline hacia el suelo para recoger aquellos objetos a tientas mientras trataba de leer el contenido un tanto borroso de la carta. Era un breve poema, un pensamiento realmente:
"El sol acaricia los rostros, mientras el viento envuelve el entorno,
somos aves extrañas,multicolores y maravillosas, pero al mismo tiempo
también tememos de las cosas extrañas; somos pichones petrificados,
dados a la idea de que la rama nunca se romperá y por ello
no le damos importancia de fe a nuestras alas y a nuestros sueños..."
Hasta ese punto llegaba aquel pensar. Tuve que releerlo hasta 3 veces, con cada letra me entraba un vació de tristeza pero al mismo tiempo una sensación de alivio. Recordé entonces los objetos que recogí  y me detuve a mirarlos. Primero vi la foto y los recuerdos inundaron mis pensamientos, allí estaba yo y un amigo que se había marchado hace mucho tiempo culpa de aquel reloj vital y biológico que todos poseemos, creí nunca tener nada para recordarlo, pero allí estaba, oculto en un foto resguardado debajo de una pila de libros; pronto recordé que esa pluma era un obsequio de él (era un pluma de un azulejo de las montañas, su ave preferida), al igual que también recordé la conversación que tuvimos.
Solía decirme que nadie sigue sus sueños por temor a fallar, por temor a perder, sin embargo todo aquel ser que pierde es aquel que con su monotonía acaba de poco en poco su preciada existencia. Siempre hay que estar en movimiento, siempre buscando armar un nuevo día a cada hora y a cada minuto, que nuestras ideas vuelen tan libres como las aves y que nuestros pies y decisiones sean firmes en la tierra para cumplir nuestros objetivos, al final, cuando ya estemos en una edad en la que no podamos realizar lo que queramos veremos nuestro pasado y encontraremos que cada cosa que hicimos forma parte de un enorme rompecabezas que armamos.
Con aquellos recuerdos guarde en un cajón la pluma y la foto, los libros los envía de vuelta a donde estaban y salí a dar un paseo a la calle teniendo en cuenta aquella memoria... 

febrero 06, 2014

Notas Bohemias: Un Poema Y La Primera Luna.


-Ultimas Hojas De Otoño- (Poema)
"¿Cuantos vientos delicados no nos abatirían?
Suavemente en la aurora del media día,
Entre aves surrealistas y nubes de neblina,
Ondeando libremente hasta el fondo vital.
Caemos suavemente como plumilla,
Esparciendonos como polvo y ceniza,
Al son de la dulce melodía silenciosa
Sin ninguna voz que sea pesarosa.
Aquí es el limite de toda la existencia,
De las dudas,los miedos y las impaciencias,
Que de retirada aquel que no vea sus alas,
Aquel que tenga su mirada cabizbaja.
Volemos hacia aquella mortalidad,
O caigamos en la misma continuidad,
Somos ahora,todo y nada en absoluto,
Canto,reproche y mil encantos con cerrojos".
(-Elvira Eridan Wölven-)




UN BREVE PASEO BAJO UNA LUNA LLENA DE INVIERNO

Aquella es la primera madre del año, refiriéndome a la luna de Enero: blanca y fresca. Es curioso saber que se nutre de la muerte invernal para animar el inicio de un largo ciclo de 12 meses. Como devorando el pasado para nutrir algo mas pleno y trascendente.

Allí estaba yo por la tarde, sentada en una pequeña plaza colonial, pintoresca y agradable a la vista y tranquilidad humana.
La música contemporánea comenzaba a escucharse, entre las baladas de una guitarra de corte acústico y un cantante desconocido que parecía de trato agradable y lejano, el olor de un café recién hecho y posado sobre mi mesa, ya listo a ser degustado, llamaba a mis sentidos a comenzar un pequeño dibujo de mi alrededor.
En blanco y negro sobre una hoja amarilla pinte el movimiento, la música y la calidez del escaso día; poco a poco mi bebida se fue extinguiendo hasta que se agoto por completo. Al lado del garabato que simulaba la realidad coloque un pequeño poema que me vino a la mente mientras dibujaba ("Ultimas Hojas De Otoño"). Tras darme cuenta que el sol había caído tras el horizonte, decidí guardar mis cosas, me dispuse a pagar y a iniciar la larga caminata hacia mi hogar.


Bajo la influencia del frío y la poca neblina, las personas parecían más imágenes espectrales que materiales, la luz platina petrificaba entonces los edificios de cantera y los arboles de antaño a mi andar, mis pasos ya eran abrazados por la dulce composición de medianoche, aquella que indica que la oscuridad nos cubre por completo y que los sueños y pesadillas comienzan a deambular entre nosotros.
Esa extraña y gratificante sensación que nos invade al imaginar que caminamos entre ruinas ancestrales, entre retajos de historia olvidados, entre santos
griales jamas encontrados; esa es la precisa emoción de alegría del ya no permanecer inmóvil a los ojos del mundo diurno.
Y mi rumbo sigue sin detenimiento alguno, esta próxima mi casa, ya casi a unos pasos de llegar al calor hogareño: retomar una lectura o quizá dar fin a una obra no materializada. Sin embargo mi alma pide invadir aquel paisaje que ofrece la duda y el encuentro de lo metafísico entre sombras y  pocos candiles de luz... pero ya es tarde, mi cuerpo ya ha atravesado aquella puerta que se cierra con llave, que encierra a mis demonios noctámbulos clamantes de poesía bastarda engendrada entre los ecos desconocidos y las imágenes revestidas de vasta imaginación humana.

Al poco rato de mi llegada la luz de mi habitación se ha apagado. Morfeo y cuanta deidad del abatimiento
existan hacen su típica presencia; ya carezco de fuerza y solo la luz pálida de aquella hermosa luna llena, que se filtra por la cortina de mi ventana entre las horas transcurridas, permanece en lo alto de la bóveda celeste, siendo testigo de las maravillas nocturnas y contándome entre sueños lo que sucede fuera de mis sentidos hasta que pierdo la conciencia de aquellos relatos que, seguramente, alimentaran mis alucinaciones.
Canta, canta una vez más luna, esa canción que hace estremecer a los lobos y crear poemas para el universo desconocido, para ti, para el temor de los mortales, para la presencia de las estrellas tiritantes de las lejanas constelaciones. Canta aquel verso en cual yo camino bajo tus relámpagos blanquecinos entre lugares desconocidos y escribo historias épicas de como marche bajo tu mirada ancestral mientras todo dormitaba.

ENTRE LA TINTA Y EL TIEMPO...

|- El Reloj Sigue Deslizando Polvo Aunque Creamos Que El Último Grano A Caído -|  El tiempo ha transcurrido de una manera veloz, no...